Una día una compañera del liceo agarró mi destartalado cuaderno de poemas y me dijo:
"Tú no eres poeta. Escribes así porque ahora estás enamorada de un hombre que no te quiere. Pero tú... Tú no eres poeta"Desde entonces he vivido convencida de que no lo soy y que tampoco soy escritora, porque siempre comienzo cuentos y nunca los termino. Una sola vez terminé uno, pero fue horrorosamente premonitorio, porque a los pocos meses me pasó lo mismo que escribí y sin siquiera buscarlo yo. No es que la muchacha me haya traumado con sus dichos. Simplemente que yo no soy nada y desde ese desfachatado anonimato me pongo a hacer cosas que quizás no cumplan con lo uno ni con lo otro. Hago lo que quiero... ¿Y qué? O de otro modo hubiese estudiado literatura, como muchas veces me lo dijo uno de los tantos jefes de carrera que tuve:
"Congele la carrera, estudie para la PSU y váyase de aquí, usted no sirve para periodista... Usted debería meterse a una facultad de letras"Y luego agarraba el reportaje de turno y me lo lanzaba a la mesa.
Yo no hablo con mucha gente y cuando estoy con mucha gente no hablo nada. Me quedo parada y no hablo. Por eso escribo. Y cuando camino por la calle tengo que buscar un banquito porque a veces me llega una idea loca y tengo que anotarla o se me olvida. A veces me da rabia cuando ando por la calle y no traigo mi libreta. La idea llega de la nada y yo no tengo donde escribirla y sé que es algo perdido porque no podré retenerla.
Yo hago lo que quiero y cuando hago algo parecido a una especie de poema, ni me preocupan las rimas o los versos... Me dan lo mismo. Por eso escribo cosas como la que publico a continuación...
Declaración post - traumática
Hay cosas que ya no me duelen
Porque la vida en si se ha vuelto un montón de rocas petrificadas
Y cuando ya todo se petrifica no hay nada
No niego yo que en algún momento quise destrozar paredes con mis puños
Y que deseé magullar rostros y quebrar cuellos de ciertos entes desnudos
Pero ahora…
Ahora ya no quiero nada y no me interesa nada
Ya no me duele nada
Ya no huelo nada
Ya no siento nada
Ni siquiera me late el corazón
¡Qué cosa más rara!
¿No?
